MANIFIESTO

Primera exposición individual

Pared de la galería con obras y skates expuestos durante Manifiesto

Texto curatorial — Symbiosis Art

La obra de Charles Days se erige como un ejercicio de autoexpresión radical, donde cada pieza nace del impulso de intervenir y personalizar lo que lo rodea, de inscribir la marca del yo en la materia. Su recorrido creativo atraviesa distintos soportes pero conserva siempre una misma esencia: la necesidad de comunicar a través de la palabra, el trazo y el color.

Instalación de piso durante el montaje de Manifiesto, con fotógrafos documentando la exhibición
Vista general de la sala de exposición durante Manifiesto, primera exposición individual de Charles Days

El contraste sobrio entre blanco y negro estructura gran parte de su estética, mientras que los destellos de dorado y plateado irrumpen para subrayar la intensidad del gesto. En este equilibrio entre sobriedad y resplandor, la letra se convierte en textura visual: una escritura que no solo se muestra, sino que también se despliega y ocupa espacio. Tal como señala Tim Ingold, la caligrafía no es un canal de comunicación estandarizada, sino huella viva, gesto encarnado. En la obra de Charles Days, este trazo se mueve entre norma y personalidad, revelando en ocasiones fragmentos legibles que, como en la calle, invitan a descubrir sentidos allí donde antes parecía solo indescifrable. El artista juega así con la tensión entre mostrar y velar, recordándonos que en toda escritura persiste la expectativa de significado.

Detalle de un busto escultórico intervenido por Charles Days Detalle de una pintura caligráfica de un zorro, parte de la exposición Manifiesto

Esta exploración se amplía en el ámbito tridimensional: dos bustos intervenidos se convierten en superficies de inscripción, prolongando la impronta del gesto más allá de la obra hacia el espacio que la contiene. Aquí también resuena lo que Ingold describe como el carácter performativo del trazo: no solo deja marca, sino que configura movimiento y relación. La galería, en este sentido, no neutraliza el pulso urbano, sino que lo concentra; el gesto caligráfico y la energía del graffiti se despliegan en un nuevo contexto para reafirmar una urgencia vital, la de inscribir la propia voz en diálogo con otras.

Charles Days interviniendo un espejo como parte de su proceso creativo

HUELLA Y SUPERFICIE

Taller realizado durante la exposición

Mesa con materiales y objetos usados durante el taller Huella y Superficie Presentación proyectada durante el taller Huella y Superficie
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Manifiesto se presenta, así, como un testimonio de que la escritura es siempre más que lenguaje; es trazo, identidad, cuerpo y memoria. En la obra de Charles Days, cada textura y cada intervención recuerdan que la calle —y la vida misma— están hechas de líneas superpuestas que nos comunican, pero que también laten como gestos vivos.

Charles Days junto a su madre